
Quien cuida su tijera, disfrutará de ella durante largo tiempo. En cambio, un uso inapropiado y un manejo incorrecto dañan cualquier tijera.
Deben observarse las siguientes indicaciones:
Limpiar de polvo, pelusas y residuos de corte los cantos y las hojas de la tijera y guardar ésta en un lugar seco. Esto debe respetarse especialmente en el caso de tijeras niqueladas de acero al carbono, ya que, expuestas a aire húmedo, pueden oxidarse en los puntos sin revestimiento.
Aplicar de vez en cuando una pequeña gota de aceite en la hendidura para el tornillo y en el punto intermedio. De este modo se mantiene la suavidad de marcha de la tijera.
Si una tijera se utiliza con mucha frecuencia, la capacidad de corte puede disminuir. Resulta entonces conveniente llevarla a un afilador experto, p. ej. a una tienda de artículos de corte o a una filial de ZWILLING J.A. HENCKELS. El afilador afila las caras internas de las hojas. Al volverla a atornillar, la tijera recupera su movimiento. Sólo al final se afilan los filos. Después de esto, la tijera queda como nueva.
Pero sólo tijeras de calidad que van atornilladas, o lo que es lo mismo, cuyo mantenimiento es posible, pueden trabajarse de este modo.