
Una buena tijera debe cortar sin necesidad de esfuerzos y conservar durante largo tiempo su capacidad de corte. Las tijeras de la casa ZWILLING J.A. HENCKELS cumplen estos criterios de forma ilimitada. Las tijeras de calidad pueden reconocerse en las siguientes características:
Una buena tijera tiene una superficie lisa, limpiamente amolada, mateada o pulida. El mismo cuidado que se puso en el amolado se supone igualmente en los procesamientos siguientes.
En estado cerrado, los picos de las tijeras deben quedar bien acoplados de modo que también sea posible cortar con la punta. El acoplamiento de ambas cuchillas de la tijera se considera bueno cuando, en estado cerrado, éstas están exactamente una encima de la otra.
La tijera debe poder abrirse y cerrarse fácilmente. Para ello, las hojas deben deslizarse la una sobre la otra. La marcha de la tijera debe ser homogénea desde el momento en que se colocan los filos con la tijera completamente abierta hasta el cierre total de la misma.
El corte de una tijera de calidad debe ser suave y regular. Esto se consigue afilando bien las hojas de la tijera hacia el borde de corte (filo).
Los ojos de la tijera son las partes donde se meten los dedos para trabajar. Deben tener una forma tal que la mano no duela ni se canse incluso después de largas horas de trabajo.
Especialmente el interior de los ojos de la tijera debe estar limpio de rebabas e irregularidades.
Una tijera de calidad debe poder reajustarse. Las tijeras de ZWILLING J.A. HENCKELS van, por ello, montadas con un tornillo. De este modo, el experto puede desmontar la tijera para afilarla y volverla a montar después. El mantenimiento de la tijera resulta, así, sencillo, con lo que se consigue una utilidad óptima y duradera.